Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2010

Lontano, Lolo

La gente a la que le preguntás cómo se llama y te dice “Pérez Roberto”, merece una tunda de proporciones desmesuradas al punto tal de que termine con una amnesia traumática aguda que le haga olvidar su nombre y apellido por completo.

Locutor

Lo que me gusta del resfrío veraniego que tengo es que tengo una voz TAN sexy, que ando rompiendo corazones por doquier y consiguiendo cosas por teléfono que a cualquier mortal se las negarían; hasta que llega el momento fatal en que me sale una tos regurgitante y, automáticamente, paso de tener la voz de Waldemaro Martínez a parecer un coqueluchoso común y silvestre.

La dimensión desconocida de las medias

Imagen
En un raro caso de inspiración espontánea (en realidad por observación de mi amigota Marce) me puse a tratar de buscar una solución a un problema que la humanidad sufre a diario y que me desvela noche tras noche: la dimensión desconocida de las medias (de los pies). Sí, a simple vista puede ser considerada una problemática superficial, pero vamos, cuántas veces nos hemos encontrado con que no tenemos medias. Empezamos a buscar un poco y aparecen unas 20 pero, oh cruel castigo del cielo, son todas diferentes. Entonces, en el apuro por calzarnos las alpargatas (?) comenzamos a buscar dos que sean más o menos parecidas. Y en este punto aparece una cuestión central: el parentesco medieril. Como sí o sí hay que usarlas de a pares (a menos que a usted le falte un pie), uno empieza a asociarlas por familiaridad. Dos grises con un borde de diferentes estampas podrían ser catalogadas de primas hermanas. Una gris clara y una un poco más oscura serían primas segundas. Una gris clara y una oscura...

Callejero

Entiendo al arte callejero porque en mis años mozos supe ser un actor de la calle, juntando monedas en un sombrero a cambio de otorgarle a mi público (¡uno se debe a su público, señores!) las más grandes alegrías. Pero no nos abusemos. Por caso, hoy tomé un colectivo y se subió un “artista” que con un bongó del tamaño de la chimenea de Atucha II comenzó a tocar “temas”, según su propia definición. Nada más parecido a ser público cautivo de una protesta piquetera ultraviolenta. Le subí volumen al MP3, pero fue en vano: tuve que sufrir tres “temas” (uno igual al otro), y luego, el descarado fue a pedirme una colaboración. No me quedó otro remedio que responder a tal petición con un “¿encima querés que te pague por arruinarme el día? Andá a tocar tus temas a algún subsuelo aislado, lejos de todo, no te das cuenta de que sos un peligro para la civilización”. Me tolero a todos los artistas callejeros excepto a estos desubicados tamborileros de cuarta que despiertan al ser beligerante que ha...

Confianzudos

No hay cosa peor en la vida que entrar a una tienda, mercado, pulpería o almacén de ramos generales y que el vendedor, en un exceso de confianza digno de ser castigado con escafismo, te ponga motes tales como: campeón, maestro, troesma, papá, tigre, groso, vieja, chabón y/o máquina. Simplemente me desvanezco y deseo que sus precarios negocios se fundan al día siguiente.