ODA A LA PELUSA DEL ÁLAMO


(breve poema geoestacionario)


Oh, brutal pelusa del álamo, que nacéis en capullo encaprichado en los brotes de octubre y voláis por los aires de los valles de los ríos Limay, Neuquén y Negro, y sus afluentes.

Oh, tormentosa pelusa nacida de la salicácea protectora de los montes frutales.

Oh, irreverente pelusa que os coláis por cuánta rendija abierta encuentras, irritando narinas, sacos lacrimales y demás órganos estudiados por la otorrinolaringología y ciencias afines.

Iros. Iros, oh fatal pelusa del álamo. Iros por la estepa patagónica sin rumbo aparente y no retornéis.

Iros, oh megalómana pelusa, y dejad de motorizar la industria farmacéutica de alquilaminas, piperazinas. piperidinas y todas las inas que os se te ocurran.

Iros ya, oh infernal y subversiva pelusa y dejarnos disfrutar de los vientos huracanados con tierra y calor senegalés que nos trae la primavera. Fin.

No es necesario*


  • No es necesario que digas qué hacés a cada rato del día. A nadie le importa tu rutina mugrienta.
  • No es necesario que publiques frases misteriosas para que te preguntemos ¿Qué pasó? Si querés jugar al misterio, andate un mes y por ahí –quizá-, te buscamos.
  • No es necesario que postees fotos de todo lo que comés o tomás. A nadie le importa la ostentación de tu gula, comprendelo.
  • No es necesario que tires una indirecta para que alguien te invite a comer o a tomar algo. Conseguite una vida posta y todo será más lindo. Probá.
  • No es necesario que hagas conteos de cuántos días te quedan para tus vacaciones. Me mato, resucito y me vuelvo a matar con tu demencialidad. Calmate.
  • No es necesario que compartas todas las frases pelotudas de Acción Poética que encuentres. Habla muy mal de vos.
  • No es necesario que uses de portada fotos de frases pelotudas de Acción Poética. Das a entender que tenés problemas mentales severos.
  • Y, francamente, no es necesario que publiques tu situación sentimental. Es de un berretismo tal que pierdo el conocimiento.  



*Written by Lolo, civilizando a simios dementes que usan Facebook cual diario íntimo pedorrisimo desde 2008. 

El Día de la Marmota



Me mudé. Mi nueva vecina tiene 92 años. Y tiene algunos problemas de memoria. Con mi suerte, todos los días me la cruzo y tengo que presentarme. Ya me presenté por 7º vez "Hola, soy Lolo, vivo en el departamento 2". A lo que me responde SIEMPRE "ah, qué bueno, encantada. Si necesita algo me avisa". 

Hoy, apenas entro me dice "a usted le veo cara conocida... ¿Usted es el del mercado?". Le respondo "no, señora, yo vivo ACÁ AL LADO". Y cierra "ah, qué bueno. ¿Me puede traer un paquete de azúcar?".

HOY ME MATO.

Manija manija


Es algo vergonzoso, pero ayer manejé por primera vez en mi vida. Fue durante una salida laboral, estábamos atravesando un sector muy amplio y sin vehículos, por lo cual el chofer, Daro, que es instructor de manejo me dijo –Lolo, dale, esta es la oportunidad para que practiques.
Íbamos con otra compañera de trabajo, Moni.
Debo decir que, si bien no estoy para el Grand Prix de Mónaco, me manejé muy bien al volante, llegando a ir en tercera.
Lolo: estoy  re contento con mi performance al volante, pensé que chocábamos o que íbamos a tener un accidente. Soy re feliz.
Moni: Bueno, tampoco es que andábamos en la Quinta Avenida, Lolo. Estábamos en una calle de 100 metros de ancho y sin autos, el mayor accidente que podías tener era chocar un médano de arena.
Lolo: Awww! Gracias, Moni, vos sí que sabés cómo motivar gente.

La próxima vez agarro por un barranco a 240. Quinta Avenida… Pfffff!

Almuerzos desorientados


Salís a comprar algo para el almuerzo cual beduino bajo el sol radiante de las 2 de la tarde. Llegás, decidís. Vas a pagar y te das cuenta de que te olvidaste la plata. Volvés a la oficina a buscar los dineros (beduino-sol-2pm again) retornás a por tu comida ((beduino-sol-2pm por 3), pagás, te vas y a la media cuadra te das cuenta de que te olvidaste la comida. 

AY QUÉ, COMO SI NUNCA LES HUBIERA PASADO, FORROS.

Os Argentos

Los argentos, en general, son una etnia proveniente de ciertos lugares de la ciudad autobomba de Buenos Aires y zonas aledañas que con su complejo de ombligo del mundo pasan fácilmente como bananas, siendo seres totalmente detestables y repugnantes. Pero sus actitudes trascienden las fronteras. 

En un apacible viaje que realicé a Florianópolis, Brasil, tuve la mala suerte de cruzarme en reiteradas oportunidades con Os Argentos, la versión turista de los seres descriptos en el primer párrafo. 

 Sin siquiera importarles, como mínimo, la cultura azoriana del lugar, se comportan como verdaderos simios y ni siquiera hacen un esfuerzo de decir “obrigado”, sino que sacan a relucir toda su arrogancia con su acento porteño marcado para maltratar a todo el mundo lusoparlante. 

 Si hubiera tenido en mi poder una ametralladora y licencia para matar por un par de horas, habría realizado una limpieza de las playas del norte de la isla al ritmo de la samba, el sertanejo y la bossa nova. Y algo de murga, por qué no. 

 Como verán, esta gente despierta en mí un espíritu asesino sólo comparable con el que me despiertan los malditos brasileños que en invierno invaden la cordillera argentina, a quienes acribillaría al son de una buena chacarera trunca.

Río Gordo


Quiero contarles sin parar que en el día de la fecha fui al tradicional balneario “Río Grande” de esta ciudad porque el día se prestaba. Creí tontamente que podría distraer mi aguda mente de las tribulaciones cotidianas. Pero no, me la pasé todo el tiempo indignado con ese balneario que debería ser dinamitado inmediatamente por las razones que expongo a continuación: 

-Se trata de un páramo desolado que bien podría ser el mismísimo Valle de la Muerte. Estimo, incluso, que con piedras en la “playa” un poco más grandes. Okay, está al lado del río, pero eso no le quita el mote de páramo porque no hay ni tan siquiera un helecho que dé sombra. 

 -Estaba atestado de chetitos en el sector ribereño y de jipis/etnias varias en la parte más alejada del río. Un contraste interesante, no veía las horas de que la horda superior arremetiera contra los chetos o a la inversa. Increíblemente ambos grupos, se ve, conviven a la perfección. 

 -Los vendedores ambulantes, en lugar de ofrecer helados o algo para mitigar la sed, pasan con unas bandejas gigantes llenas de churros con dulce de leche, bolas de fraile y pasteles de membrillo que deben estar compuestos en un 85% de grasa. Espeluznante bajo todo punto de vista. 

 -Los guardavidas municipales. Antes que me rescate uno de ellos prefiero que me lleve el Limay. No sé, qué se yo, si no conseguías laburo en el matadero municipal, o en la carnicería del barrio NO te presentes como guardavidas. Creo que si alguno de esos obesos luciendo mallas escandalosas flúo toca el agua, muere automáticamente. Dios mío, somos el quinto mundo. 

Por favor, señor intendente. Líbrenos de este mal. Ya mismo alambre el perímetro, ponga arena y mientras crecen los cocoteros y las palmeras ponga, al menos, una mediasombra. ¡Gracias!