Alegres notas del día

Luego del incidente canino del fin de semana, las cosas mejoraron para peor, naturalmente:

1) Me levanté temprano, me asomé por la ventana. Vi que había sol y que no ventaba, cosa rara en esta época en el norte de la Patagonia. Acomodé mis bártulos y me dirigí, pronto, a la oficina.

De pronto algo en una vidriera me llamó poderosamente la atención: “OFERTA, CONJUNTOS DE FRISA, VARIOS COLORES”. Entonces no pude más que rogar que el andamio del edificio en construcción de al lado se me cayera encima.

Si llego a ver a alguna madre muy hija de su madre que le compra un conjunto de frisa a su hijo en el color que sea, voy y la denuncio en la Fiscalía de Niñez y me constituyo en querellante.


2) No hay nada peor en el mundo que mudarse. Pues este domingo me mudo. Calibré mi cerebro para calcular todos mis movimientos de la forma más sagaz y poder llevar a cabo el embalaje de la manera más óptima, aprovechando todo los tiempos posibles.

No sólo ya es jueves y no hice ninguno de mis movimientos sagaces, sino que tengo que trabajar el viernes hasta las 23 y el sábado viajar –también por trabajo-, todo el día para volver recién a la noche (con suerte), y el departamento que dejo se convirtió, no sé cómo, en la porqueriza más grande del mundo.

Así que ¿adivinen quién va a pasar su sábado por la noche embalando cachivache? Me odio. No me queda otro remedio que tomarme dos merlots y un malbec y que sea lo que Zeus quiera.


3) Con motivo de la mudanza llamé a mis amigos de Telefónica de Argentina para realizar el traslado del teléfono fijo. El mono demente de circo que me atendió me dijo: “Sí, señor Lolo, el traslado tiene un costo de 147 pesos, y se lo activamos entre 20 y 45 días”. A lo cual yo le digo: “¿Encima que me cobran, me dejan sin teléfono un mes y medio?”. Me dice: “Son los plazos de la empresa”. Le digo, sereno: “Pero que ni me mudara al Congo Belga…”. Me dice: “Son los plazos. ¿Alguna otra consulta?”. Le digo: “No, dejá, mejor me voy a vivir al Congo”, TU TU TU TU.

Ahora estoy en la disyuntiva de dar de baja el servicio o esperar que estos dementes tengan un poco de sensatez y hagan las cosas en un tiempo más razonable. Por las dudas, ya saqué aéreos para Kinshasa.