Complotadas


En la oficina estoy en amplia desventaja en cuanto a género, y no entiendo por qué termino siendo la voz opositora o aquel a quien se oponen “de onda” mis compañeras. Formo parte del mínimo 20 por ciento de varones en el área. Para colmo, mis otros camaradas trabajan en diferentes horarios y me veo sometido a las más crueles conspiraciones (?) en completa soledad.

Por caso, esta mañana, leyendo los diarios, me llamó mucho la atención el extravagante vestuario de la Nóbel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú. Lancé un “che, qué onda estos pompones y las trenzas de lana de Rigoberta…?”, buscando complicidad de mis compañeras para reírnos un ratito en una mañana de lunes totalmente sosa (CHICOS, EN SERIO, ESOS POMPONES SON MORTALES).

Pero fue como ponerme en la pared de fusilamiento y darles las ametralladoras. “¿Por qué te reís de la cultura de las personas?”, dijo una y las otras conspiraron al instante: “me extraña eso, Lolo, la gente se viste así en Guatemala”, “no me parece algo para reírse, son costumbres y habría que respetarlas”.

Aclaremos que con mi inocente comentario no buscaba mofarme de la cultura de la premiada Rigoberta (QUE ERA CANDIDATA A PRESIDENTA Y PERDIÓ AMPLIAMENTE). Me masacraron. Pero seguí enroscándolas para comprobar mi teoría: "Chicas, vamos, nadie en su sano juicio se puede poner estos pompones. Ni Rigoberta…”. Recibí unos cuantos epítetos más y me fui vituperado de la mesa. Atribuyeron mi comportamiento a mi signo zodiacal (!), incluso.

Pero lo de hoy es sólo un detalle. No quiero ponerme en víctima, pero el gremialismo femenino hace estragos en esta oficina. Además de que me lo paso escuchando cosas que no tengo ganas de escuchar: ginecología (EN TODA SU GAMA), productos de belleza, dietas (DE ESTO HABLAMOS AQUÍ), horóscopos y revistas de actualidad cultural (CARAS, GENTE, VIVA Y OTRAS).

Las aprecio mucho, me divierto y lo pasamos muy bien. Incluso con una compañera, Helga, inventamos el ballet sobre sillas de oficina (?). Pero cuando se complotan me dan ganas de tirarme desde la ventana de la oficina.


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HOY LEO ESTO Y NO ME QUEJO:
La Máquina Extraordinaria: Divagues, pensamientos y listados extraordinarios de la mano de Violeta Lapislázuli. Con la colaboración fundamental de la Dra. Corazón Violáceo.