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Mostrando las entradas de julio, 2008

Recién dado cuenta

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Ayer charlábamos con unos amigos acerca de cuánto nos gustaban de chicos algunas canciones patrias. Por ejemplo Lucho contaba que lo emocionaba escuchar la Marcha de Malvinas; mientras que Nico decía que el Himno a San Martín era más copante que el mismo Himno Nacional y que lo dejaba en su mínima expresión al Himno a Sarmiento; al tiempo que yo restaba importancia a todo eso diciendo que Mi Bandera (Aquí está la bandera idolatrada… lalalalala) era, sin dudas, la mejor canción a la insignia patria. Luego de esta sesudísima charla que nos remontó a nuestras épocas de escolaridad, los chicos se fueron me quedé pensando en que llega agosto y que el 17 se conmemora el aniversario por la muerte del libertador Don José de San Martín. Sí, ése que dijo “serás lo que debas ser o serás abogado” (?). En fin, me puse a mirar el almanaque y estallé en cólera cuando me di cuenta de que la conmemoración de la muerte del muy hijo de doña Gregoria Matorras cae un domingo . Este tipo de cosas me arruina...

Vergüenza

Vergüenza no es robar y no convidar. Vergüenza es que te llame tu jefa a las apuradas, entres a toda velocidad a su despacho, que te dé algunas instrucciones, que enseguida entre la secretaria, deje tu celular sobre el escritorio y te diga “te va a llegar un mensaje”, no recibir tal mensaje, salir del despacho y que la secretaria te diga “tenés el cierre del pantalón totalmente abierto”. Eso es vergüenza. No propia, claro, si no de la pobre secretaria que se hizo cargo de la vergüenza ajena que le provocó tal situación.

Visión distorsionada

El infierno no es que se te caiga la alacena y se vayan al cuerno todas las cosas que estaban encima y que los pedazos de un vaso roto haya caídon a milímetros de tu brazo con la posibilidad de generarte una herida sangrante; tampoco es que en medio de la calle metas el pie en un cantero lleno de agua, pierdas el equilibrio y termines sentado en la vereda en pleno centro; y tampoco es tener hambre y que la heladera sea un rejunte de cosas imposibles de combinar. El infierno es ir al oftalmólogo y enterarte de que tu astigmatismo pasó de 0,25 a 1 en menos dos años y todo por esa nimiedad de no querer usar anteojos. NdelaErre: basado en estructuras mentales de éste sujeto .

El edificio de los simios

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Hace un mes se mudaron al departamento de al lado una serie de homínidos que me están arruinando la vida. Desde que llegaron, martillan la pared como si se les fuera la vida en ello. No les importa nada. Ni las mínimas reglas de cortesía tipo “hola, somos tus nuevos vecinos”, ni responder mis “holas” cuando me los cruzo en la vereda, ni los horarios para martillar a mansalva la pared. NADA. Son una parejita joven, no deben superar los 25 años y con dos niñitos. Uno es un bebé. Y todo bien que un bebé llore a las 5am. Puede comprenderse. Pero que un lunes a la madrugada, tipo 1.30, martillen la pared es algo que me desconcierta y me provoca las ganas más grandes de salir y que me caiga un rayo. Y aclaro que las paredes son gruesas. No quiero imaginar lo que sería si nos separara un durlock. Para colmo, a mi otra vecina se le ocurrió refaccionar su baño y durante estos días el macabro golpeteo es incesante y demencial. El plomero le da con furia a la maza a las 8 de la mañana de un domin...