Alegres notas del día
Luego del incidente canino del fin de semana, las cosas mejoraron para peor, naturalmente: 1) Me levanté temprano, me asomé por la ventana. Vi que había sol y que no ventaba, cosa rara en esta época en el norte de la Patagonia. Acomodé mis bártulos y me dirigí, pronto, a la oficina. De pronto algo en una vidriera me llamó poderosamente la atención: “OFERTA, CONJUNTOS DE FRISA, VARIOS COLORES”. Entonces no pude más que rogar que el andamio del edificio en construcción de al lado se me cayera encima. Si llego a ver a alguna madre muy hija de su madre que le compra un conjunto de frisa a su hijo en el color que sea, voy y la denuncio en la Fiscalía de Niñez y me constituyo en querellante. 2) No hay nada peor en el mundo que mudarse. Pues este domingo me mudo. Calibré mi cerebro para calcular todos mis movimientos de la forma más sagaz y poder llevar a cabo el embalaje de la manera más óptima, aprovechando todo los tiempos posibles. No sólo ya es jueves y no hice ninguno de mis movimien...