Todo menos los turistas
San Martín de los Andes tiene algo que me fascina: todo menos los pánfilos turistas que se mueven como una cuadrilla perturbada liderada por un guía que devela los más absurdos secretos de los cordones cuneta de la avenida principal. Se reconocen a simple vista porque se sacan fotos de una forma absurda, macabra y extrema junto a los objetos más insólitos: un semáforo en amarillo, una tienda de legumbres y compotas, los aspersores de las plazas. En fin, con cualquier cosa para luego contarles a sus nietos “y este es el poste de luz con más termitas de San Martín de los Andes” . Por eso hay que alejarse de estos sujetos, caminar y descubrir los lugares increíbles que existen. La idea es estar lo más distante posible de los turistas molestos con sus super cámaras digitales y sus trípodes de un metro, sus ropas térmicas de teletubbie de los más variados colores ( LA GAMA ALTO FLÚOR, OBVIO ), sus lentes de sol estrafalarios tornasolados usados adentro de los locales o como vinchas, etcét...